U R N S

_ 2018 _

El primer registro que se tiene de una urna funeraria es en China en el año 7,000 a.C., a partir de ahí la historia de este objeto ha sufrido pocas variaciones. Vemos cambios en su forma, en los materiales y ornamento también. Su uso y la manera de relacionarnos con esta permanecen intactas.

Resulta sorprendente que en una cultura como la nuestra, donde vivimos la muerte de una manera tan peculiar, nuestras opciones de limitan muchas veces a un contenedor genérico, con acabados industriales e inscripciones impersonales. De esta preocupación surge Urns, proyecto creado por Shelf, en el que invita a trece artistas y diseñadores de diferentes disciplinas para proponer un objeto que, además de ser perfectamente útil, nos haga cuestionar nuestra relación con la vida después de la vida.

Los trece proyectos representan una visión muy diferente sobre la muerte, cada autor aborda este tema fundamental de una manera particular que va desde lo solemne a lo irreverente. Algunas de estas piezas retoman elementos de la tradición católica, zapoteca o del antiguo Egipto; aluden a un lugar entrañable o la casa ideal, a la muerte sin fin de José Gorostiza -un continuo despeñarse en la nada-; apelan al minimalismo absoluto, al movimiento sutil; incluso sugieren una abducción extraterrestre como rito final.

 
 

INFINITO

El círculo, el blanco y el dorado son poderosos símbolos de lo infinito, como infinita es el alma humana. Estos tres elementos componen esta urna diseñada en corian blanco y latón. El círculo representa la eternidad y la perfección, también nos sugiere un constante movimiento, cambio; el color blanco se relaciona con la pureza, irradia paz, limpia y sana; el color dorado está asociado con la luz solar, nos habla de vida y renacimiento